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lunes, 8 de abril de 2013

Venid a MÉRIDA (AVGVSTA EMERITA)

MÉRIDA es la capital de la Extremadura actual.

Fue la capital de la provincia romana de la Lusitania hace algo más de 2000 años y, consecuencia de ello, está plagada de grandes yacimientos arqueológicos, no solamente romanos, sino también visigodos y árabes.
Socialmente, MÉRIDA es una ciudad en expansión, no en vano su crecimiento poblacional ha sido notable en los últimos 25 años.

MÉRIDA es eminentemente una ciudad de servicios, con pocas industrias y  una gran presencia de población flotante, no sólo por sus visitantes, sino también por el gran número de trabajadores de la Junta de Extremadura que no viven en MÉRIDA.

Entradas desde Madrid / desde Cáceres / desde Badajoz o Portugal / desde Sevilla
Desde Madrid.
Llegar a MÉRIDA es fácil. Está en una verdadera encrucijada de caminos, algo así como estuvo la antigua AVGVSTA EMERITA.
Si vienes de Madrid, seguro que lo haces por la A 5/E 90. Sólo trescientos treinta y tanto kilómetros después estarás a las puertas de la ciudad, Salida 333, A 5. El último pueblo que te encuentras antes de llegar a MÉRIDA es Trujillanos -recuerdalo, porque te será útil para poder pasear por el Parque Natural de Cornalvo. La entrada y el Centro de Interpretación del Parque está en el lado este del pueblo-. Escasamente un kilómetro después de Trujillanos, encontramos una de las entradas a MÉRIDA -MÉRIDA Este 333-. Desde que salimos de la autovía hasta comenzar a entrar en la ciudad apenas hay cuatro kilómetros y en este trayecto, a la izquierda, tenemos el Camping MÉRIDA, lugar idóneo para dejar la caravana, remolque o tienda, tomar un aperitivo y disponernos a seguir hacia la ciudad -fijaos que he dicho caravana, remolque o tienda, si llevas autocaravana, puedes seguir adelante.
Unos 500 m. más allá, a la izquierda,  el Hotel Las Lomas y al fondo la ciudad de MÉRIDA, capital de Extremadura. Debemos ir con cuidado, nos encontramos de frente otros 500 m. más allá con la Glorieta de las Tres Fuentes -una gran rotonda con tres carriles, en los que el tráfico ciudadano rezuma una caótica placidez, yo la llamo "sucursal del cielo", donde deben tener su residencia la mitad de las ángeles de la guarda de la ciudad. Cada uno va por donde quiere y entra y sale por donde le da la gana, vamos, como en cualquier rotonda de nuestro amado país.
Pero, con precaución, sin miedo y siempre por el carril derecho o exterior, dejamos nuestra primera salida a la derecha, Avda. de Cáceres, N 630, dirección Cáceres; dejamos también la segunda, Avda. Juan Carlos I, a no ser que deseemos meternos con nuestra autocaravana por el centro de la ciudad, cosa poco recomendable; la siguiente es la salida a la Avda. Reina Sofía, esa es la nuestra.
A poco menos de un kilómetro, pasamos la primera rotonda llamada de María Auxiliadora y seguimos recto hasta la siguiente rotonda, Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Tomamos la primera salida hacia la C/ Octavio Augusto, ya suena algo a romano ¿verdad? Estamos inmersos en la Bda. de la República Argentina, barrio de viviendas unifamiliares, con bastante aparcamiento y justo al lado del insigne Teatro y Anfiteatro romano, del M.N.A.R. -el Museo Nacional de Arte Romano-, etc. etc.. Va siendo hora de buscar acomodo para nuestra autocaravana. Si seguimos la C/ Octavio Augusto hasta la rotonda, veremos a la derecha la C/ Cabo Verde, veréis la señal de parking, es municipal y está donde hasta hace unos años estuvo el Cuartel del Ejército de Tierra Hernán Cortés
Siguiendo la pequeña rotonda, nos encontramos una calle peatonal junto a un parque, a la izquierda, por la que podemos acceder a pie a los monumentos mencionados con anterioridad y al centro de la ciudad, toda ella peatonal. Más adelante, tenemos la calle de la piscina cubierta con mucho aparcamiento, a la izquierda seguimos teniendo la barriada de la República Argentina y a la derecha el Teatro Romano -suelen aparcar los autobuses de los turistas, por tanto sitio hay con una salida sencilla de la ciudad. Da una vuelta por esta barriada, es muy tranquila normalmente.
¡Pernocta donde quieras!
Desde Sevilla.
Dejarás la autovía A 66, poco después del pueblo de Torremegía, saliendo de ésta en la salida MÉRIDA Oeste. Llegarás a una gran rotonda desde donde se intuye la ciudad a la derecha, está en un gran valle. Sales de la rotonda, segunda salida MÉRIDA y comenzarás a ver la ciudad. Te encuentras de frente otra rotonda con un señor montado a caballo, el fundador de la ciudad. No te aconsejo que en la rotonda que te acabo de describir, te salgas en la segunda salida, va hacia el centro de la ciudad. Si quieres saber lo que es el tráfico de MÉRIDA, baja la Avda. de Portugal. Justo en el cruce está el Centro Comercial y de Ocio El Foro, el Hotel Tryp Medea y un Carrefour, pero es mejor que ésto lo dejes para otro momento. Sigue la misma avenida, es la larguísima Avda. Reina Sofía, tiene más de tres kilómetros de larga, es la antigua carretera de circunvalación, pasamos sobre el río Guadiana. Una vez atravesado el río, tomamos por el carril central y, tras pasar un pequeño túnel, llegamos a un semáforo, el del Instituto Sta. Eulalia, a la izquierda. Seguimos de frente y, tras una pequeña y amplia curva, una nueva rotonda, Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Tomamos la primera salida hacia la C/ Octavio Augusto, ya suena algo a romano ¿verdad? Estamos inmersos en la Bda. de la República Argentina, barrio de viviendas unifamiliares, con bastante aparcamiento y justo al lado del insigne Teatro y Anfiteatro romano, del M.N.A.R. -el Museo Nacional de Arte Romano-, etc. etc.. Va siendo hora de buscar acomodo para nuestra autocaravana. Si seguimos la C/ Octavio Augusto hasta la rotonda, veremos a la derecha la C/ Cabo Verde, veréis la señal de parking, es municipal y está donde hasta hace unos años estuvo el Cuartel del Ejército de Tierra Hernán Cortés
Siguiendo la pequeña rotonda, nos encontramos una calle peatonal junto a un parque, a la izquierda, por la que podemos acceder a pie a los monumentos mencionados con anterioridad y al centro de la ciudad, toda ella peatonal. Más adelante, tenemos la calle de la piscina cubierta con mucho aparcamiento, a la izquierda seguimos teniendo la barriada de la República Argentina y a la derecha el Teatro Romano -suelen aparcar los autobuses de los turistas, por tanto sitio hay con una salida sencilla de la ciudad. Da una vuelta por esta barriada, es muy tranquila normalmente.
¡Pernocta donde quieras!



Desde Badajoz o Portugal
Vienes por la N V/E 90 y te sales de la autovía en MÉRIDA Oeste. Llegarás a una gran rotonda desde donde se intuye la ciudad a la derecha, está en un gran valle. Sales de la rotonda, segunda salida MÉRIDA y comenzarás a ver la ciudad. Te encuentras de frente otra rotonda con un señor montado a caballo, el fundador de la ciudad. No te aconsejo que en la rotonda que te acabo de describir, te salgas en la segunda salida, va hacia el centro de la ciudad. Si quieres saber lo que es el tráfico de MÉRIDA, baja la Avda. de Portugal. Justo en el cruce está el Centro Comercial y de Ocio El Foro, el Hotel Tryp Medea y un Carrefour, pero es mejor que ésto lo dejes para otro momento. Sigue la misma avenida, es la larguísima Avda. Reina Sofía, tiene más de tres kilómetros de larga, es la antigua carretera de circunvalación, pasamos sobre el río Guadiana. Una vez atravesado el río, tomamos por el carril central y, tras pasar un pequeño túnel, llegamos a un semáforo, el del Instituto Sta. Eulalia, a la izquierda. Seguimos de frente y, tras una pequeña y amplia curva, una nueva rotonda, Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Tomamos la primera salida hacia la C/ Octavio Augusto, ya suena algo a romano ¿verdad? Estamos inmersos en la Bda. de la República Argentina, barrio de viviendas unifamiliares, con bastante aparcamiento y justo al lado del insigne Teatro y Anfiteatro romano, del M.N.A.R. -el Museo Nacional de Arte Romano-, etc. etc.. Va siendo hora de buscar acomodo para nuestra autocaravana. Si seguimos la C/ Octavio Augusto hasta la rotonda, veremos a la derecha la C/ Cabo Verde, veréis la señal de parking, es municipal y está donde hasta hace unos años estuvo el Cuartel del Ejército de Tierra Hernán Cortés
Siguiendo la pequeña rotonda, nos encontramos una calle peatonal junto a un parque, a la izquierda, por la que podemos acceder a pie a los monumentos mencionados con anterioridad y al centro de la ciudad, toda ella peatonal. Más adelante, tenemos la calle de la piscina cubierta con mucho aparcamiento, a la izquierda seguimos teniendo la barriada de la República Argentina y a la derecha el Teatro Romano -suelen aparcar los autobuses de los turistas, por tanto sitio hay con una salida sencilla de la ciudad. Da una vuelta por esta barriada, es muy tranquila normalmente.
¡Pernocta donde quieras!
Desde Cáceres.               
Vienes por N 630/A 66 y una vez pasada una estación de servicio de Repsol a la derecha, te encuentras una rotonda. Si te sales en la segunda salida, terminarás un kilómetro más allá en el centro de la ciudad; mejor toma la segunda salida, verás un Supermercado Aldi a la derecha y, tras otra rotonda,  comenzarás a bajar la Avda. de Cáceres. Cuidado hay cruces al mismo nivel y muchos peatones. Tras un kilómetro más o menos, llegamos a  la Glorieta de las Tres Fuentes -una gran rotonda con tres carriles, en las que el tráfico ciudadano rezuma una caótica placidez, yo la llamo "sucursal del cielo", donde deben tener su residencia la mitad de las ángeles de la guarda de la ciudad. Cada uno va por donde quiere y entra y sale por donde le da la gana, vamos, como en cualquier rotonda de nuestro amado país. Pero, con precaución, sin miedo y siempre por el carril derecho o exterior, dejamos la primera salida, Avda. Juan Carlos I, a no ser que deseemos meternos con nuestra auto/caravana por el centro de la ciudad, cosa poco recomendable; la siguiente es la salida a la Avda. Reina Sofía, esa es la nuestra. A poco más de un kilómetro, pasamos la primera rotonda llamada de María Auxiliadora y seguimos hasta la siguiente rotonda conocida como Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Llegarás a una gran rotonda desde donde se intuye la ciudad a la derecha, está en un gran valle. Sales de la rotonda, segunda salida MÉRIDA y comenzarás a ver la ciudad. Te encuentras de frente otra rotonda con un señor montado a caballo, el fundador de la ciudad. No te aconsejo que en la rotonda que te acabo de describir, te salgas en la segunda salida, va hacia el centro de la ciudad. Si quieres saber lo que es el tráfico de MÉRIDA, baja la Avda. de Portugal. Justo en el cruce está el Centro Comercial y de Ocio El Foro, el Hotel Tryp Medea y un Carrefour, pero es mejor que ésto lo dejes para otro momento. Sigue la misma avenida, es la larguísima Avda. Reina Sofía, tiene más de tres kilómetros de larga, es la antigua carretera de circunvalación, pasamos sobre el río Guadiana. Una vez atravesado el río, tomamos por el carril central y, tras pasar un pequeño túnel, llegamos a un semáforo, el del Instituto Sta. Eulalia, a la izquierda. Seguimos de frente y, tras una pequeña y amplia curva, una nueva rotonda, Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Tomamos la primera salida hacia la C/ Octavio Augusto, ya suena algo a romano ¿verdad? Estamos inmersos en la Bda. de la República Argentina, barrio de viviendas unifamiliares, con bastante aparcamiento y justo al lado del insigne Teatro y Anfiteatro romano, del M.N.A.R. -el Museo Nacional de Arte Romano-, etc. etc.. Va siendo hora de buscar acomodo para nuestra autocaravana. Si seguimos la C/ Octavio Augusto hasta la rotonda, veremos a la derecha la C/ Cabo Verde, veréis la señal de parking, es municipal y está donde hasta hace unos años estuvo el Cuartel del Ejército de Tierra Hernán Cortés
Siguiendo la pequeña rotonda, nos encontramos una calle peatonal junto a un parque, a la izquierda, por la que podemos acceder a pie a los monumentos mencionados con anterioridad y al centro de la ciudad, toda ella peatonal. Más adelante, tenemos la calle de la piscina cubierta con mucho aparcamiento, a la izquierda seguimos teniendo la barriada de la República Argentina y a la derecha el Teatro Romano -suelen aparcar los autobuses de los turistas, por tanto sitio hay con una salida sencilla de la ciudad. Da una vuelta por esta barriada, es muy tranquila normalmente.
¡Pernocta donde quieras!

jueves, 28 de marzo de 2013

Por las Alpujarras granadinas

Cumpliendo etapas, viviendo nuevas experiencias, llegamos a Las Alpujarras granadinas.

Parece que nos ha dado por Andalucía últimamente. Si empezamos a primeros de año con Córdoba, Úbeda y Baeza. Seguimos con Ronda y alrededores. En esta nueva ruta, nos dimos el gusto de recorrer algo más de medio millar de kilómetros para llegar a uno de esos lugares a los que se han planeado ir en muchas ocasiones, pero, hasta ahora, no había cuajado. Las Alpujarras, en este caso las granadinas, están a algo más de quinientos kilómetros de casa, tomando la A66 hasta Sevilla y después la SE30 de norte a sureste desembocar en la A92 dirección Málaga-Granada, la cual nos dejó en la llamada A92G a la altura de Santa Fe y a unos minutos de Granada capital. La rodeamos por el oeste y es la A44 que se dirige hacia el sur dirección Motril la que tras cuarenta kilómetros nos dejó en la A348. Allí se acaban los trazados rectilíneos con dos carriles por sentido, para comenzar un enrevesado zigzag con infinidad de curvas, un asfalto en buen estado, pero estrecho para el tráfico que soporta, incluso camiones de un tamaño medio-alto.

El primer pueblo que nos encontramos es el afamado Lanjarón. El agua comercialmente famosa lo preside todo. Por estas fechas decir "todo" es querer decir lo que realmente se comprende con esta palabra. Durante estos días de la última decena del mes de marzo, el agua en formato natural de lluvia ha caído de manera copiosa y no solamente durante el trayecto hasta los lugares que recorremos, sino que los múltiples arroyos que descienden de las montañas nevadas o no hacen que el paisaje se asemeje a los inviernos lluviosos de antaño. Sonido de agua corriendo de manera suave y casi imperceptible o incesante torrente con su sonido peculiar, arrollador.
No tuve oportunidad de probar el Balneario de Lanjarón, aunque sí mis chicas. Eso sí, aproveché las casi dos horas de asueto para leer bajo un incipiente sol primaveral que aparecía y desaparecía entre nubes que amenazaban lluvia. Ya por la tarde y colocada nuestra AC en un lugar apropiado, nos dimos un buen paseo por las entrañas del pueblo de Lanjarón. El frío nos acompañó durante el trayecto, cosa que nos invitó a probar unos buñuelos calentitos, recién hechos y regados con chocolate. ¡Qué ricos! La noche fue apacible, tranquila, donde la lluvia intermitente nos sirvió para descansar de tan ajetreado día. Desgraciadamente, Lanjarón no dispone de ninguna infraestructura especial para autocaravanas, así que nos tuvimos que conformar con un aparcamiento de tierra compactada bastante céntrico, si circulamos por la calle que rodea el pueblo por su parte baja.

Siguiendo la A348, llegamos hasta Ôrgiva. No teníamos intención de estar mucho tiempo en este pueblo, pues no conocíamos ninguna cosa que nos llamara la atención. La hora del almuerzo había pasado con creces, así que decidimos buscar un lugar donde dar buena cuenta de las muchas y ricas viandas que llevábamos de casa. Así que tras las dudas y discusiones pertinentes sobre el lugar más idóneo donde "aterrizar" nos zampamos un rico plato de pollo al pil pil aderezado de productos de nuestra tierra extremeña, para no variar. Para rebajar el almuerzo, paseamos durante una media hora por algunas de las calles de Örgiva. Seguro que este pueblo alpujarreño tiene más cosas que ver que las que nuestros ojos apreciaron. No tuvimos oportunidad ni de tomarnos un simple café.

Antes de entrar en Örgiva, vimos una señal que nos indicaba la carretera a seguir para adentrarnos en Las Alpujarras granadinas, la GR421. Enrevesada carretera local de buen piso, con ensanchamiento especial en las curvas más difíciles y con multitud de pasos estrechos. Esta nos llevó a través de Caratunas a Pampaneira, bonito pueblo escalonado y enganchado en la montaña, con las típicas casas alpujarreñas formando un conglomerado, donde el tejado de unas puede ser perfectamente la terraza de otras o por lo llamarlos como son conocidos por allí, los terraos,  típicos del lugar, aunque quizás yo también diría de todo el sureste de .España.

Naturalmente Pampaneira tiene también su componente turístico y, cómo no, infinidad de tienda de productos típicos, tanto de artesanía (mantas, jarapas, etc) como culinarios (aceite, jamones, chorizos, lomos, miel, etc). Un lugar que no tiene ningún servicio para autocaravanas, pero si un parking de autobuses, no muy grande, pero que hizo las veces de lugar de pernocta durante dos noches no consecutivas.
Naturalmente, la lluvia volvió a acompañarnos en nuestra segunda noche de viaje, aunque esta vez fue más bien una llovizna; eso sí, el viento arreciaba por momentos.

Tras el típico desayuno sano autocaravanero, descrito en otros viajes, seguimos la GR421 hasta Capileira, pasando por Bubión. De nuevo la carretera con vueltas y revueltas plagada de vehículos que subían y bajaban. Llegar hasta Capileira nos supuso poco menos de media hora a pesar de que está de Pampaneira una decena escasa de kilómetros. Ascendíamos, pasamos por Bubión hasta llegar a Capileira.
En un aparcamiento ocasional en batería con algo de pendiente, decidimos dejar la AC. Me suponía que en aquel trazado urbano tan sinuoso y escarpado no iba a encontrar el típico lugar llano y con vistas que siempre íbamos buscando. Las vistas las tenía, pero de llano tenía poco.
Habíamos hablado de hacer alguna ruta senderista y Lucía nos sirvió de guía experimentada para llevarnos hacia Las Cebadillas, una ruta de tres horas aproximadamente, circular y que nos llevaría bordeando el Barranco de Poqueira hasta llegar a la central eléctrica. Sinuoso trazado, con un ascenso muy pronunciado al principio, con piso de piedra en ocasiones sueltas, aterrazado, que exige una forma física aceptable.
Los paisajes son espectaculares. El arroyo en el fondo del barranco acompaña siempre con su ruidoso torrente. De vez en cuando desaparece de la vista, unas veces por la altura y otras por sus frondosas orillas.
Llegamos a la central eléctrica de Poqueira, punto de vuelta en esta ruta circular.
Además de la propia central que produce electricidad desde las conducciones de agua que vienen de las montañas, existen también una serie de edificios que antiguamente fueron la residencia de los trabajadores de la central eléctrica; hoy, estos edificios están abandonados y recuerdan a un pequeño poblado deshabitado, propio para "montar" un buen albergue, retirado del mundanal ruido; por tener, tiene hasta una ermita de una construcción más reciente que el poblado. Es una lástima que estos lugares no estén aprovechados para ese sano tipo de turismo que llega hasta esos lugares indómitos, alejados y propensos para mantener totalmente el contacto entre el cuerpo y la mente, entre las personas y la Naturaleza.
La verdad es que no sólo se llega hasta allí mediante el sendero que transitamos, sino también por un camino vecinal, pues justo llegando a la central eléctrica, apareció un vehículo 4x4 de Endesa.
La vuelta la hicimos por un camino distinto. Justo al llegar a la Ermita atravesamos un puente (1.510 metros de altitud) y tomamos el sendero ascendente hasta el puente de Abuchite (1.300 m. de altitud). Aunque por las cotas de altura, parece que bajamos desde la central no fue así, pues las subidas y bajadas fueron continuas  A veces, el propio sendero quedaba cubierto por una fina capa de agua, producto de las continuas caídas de agua que provenían de las alturas, algunas de ellas verdaderas cataratas. Siempre el Barranco de Porqueira se distinguía en el fondo, seguía a nuestra izquierda, pero ahora ya nos dirigíamos de nuevo hacia Capileira..

Lo que pensé que iba a ser un paseo, se convirtió en una verdadera ruta senderista, la Ruta de la Cebadilla: 8 km y cerca de tres horas de caminata, por un terreno que bajo nuestro propio baremos es de intensidad media, con zonas de continuas bajadas y subidas y alguna que otra zona llana. No hay zonas en donde tienes que echar mano de las cuatro extremidades, pero si que hay alguna que otra gran subida, aunque el piso en general es bueno. Nos encontramos a muchos senderistas, tanto a la ida como a la vuelta.

Unas cervezas refrescantes, a pesar del tiempo más bien fresco, rubricó nuestra Ruta de las Cebadillas.

Poco a poco el Sol se fue abriendo paso y, aunque no se quedó totalmente despejado, sí que pudimos almorzar con el astro rey presente en la terraza del Restaurante Ruta de las Nieves un buen plato alpujarreño, además de otras buenas viandas de la tierra.

La idea era seguir hasta Trevélez, el pueblo más alejado dentro de la ruta que teníamos prevista, además de ser, según dicen, el pueblo con el Ayuntamiento más alto de la Península Ibérica.
Sin dejar la GR421 y justo antes de llegar a Pitres, en la margen izquierda de la carretera nos encontramos el Camping El Balcón de Pitres.

En nuestro mundo, el del autocaravanismo, parece que la palabra "camping" es tabú. Nosotros venimos del campismo más puro, de aquel practicado en tienda de campaña, con niñas pequeñas y cocinilla plantada sobre la mesa de camping. Nos encantaba ir de camping, puesto que nos servia de lugar de partida para conocer las tierras de su alrededor, lugares que distaban muchas veces varias decenas de kilómetros.
Con la autocaravanas, esos lugares de antaño se han acercado, pero tenemos un contratiempo importante: el repostaje, entendido como el vaciado y llenado de los depósitos de las autocaravanas. Y ese era nuestro handicap después de tres días. El camping de Pitres nos sirvió para repostar agua y vaciar las grises, con las negras no solemos tener tanto problema, disponemos de inodoro náutico con una gran capacidad.que nos dura bastante días.
Este camping Balcón de Pitres es un tanto anticuado con unas parcelas poco definidas, aterrazadas, con unos servicios decentes, perfectamente aptos y límpios. Por poner algunas pegas, los árboles tienen las ramas bajas para nuestros "paratos" y no existe una verdadera estación de servicio para las autocaravanas. Sería una de esas cosas a mejorar para tener un camping bastante bueno en una zona turística estupenda. Los empleados, eso sí, excelentes, tanto la recepcionista -nos dijo que llevaba veinte años allí- una persona amable y cordial, como los técnicos de mantenimiento que enseguida nos buscaron una goma con un buen caudal de agua. ¿El precio?, para mi gusto algo elevado, casi 27 € por pasar la noche, tener electricidad y llenar 100 l. de agua. Pero, nos dio el apaño, que se dice, y eso es lo que cuenta.

A la mañana siguiente, cerca de las 10:30 retomamos la GR421 para llegar a Trevélez tras infinidad de curvas a izquierda y derechas y unos buenos repechos. Justo viendo las primeras casas del pueblo hay un camping, el camping Trevélez. No lo necesitábamos, así que pasamos de largo. Al llegar al pueblo, nos desviamos a la izquierda para dirigirnos al barrio alto del pueblo.
Teníamos noticias de que había un gran aparcamiento. Efectivamente, allí estaba. Después de bajar una repentina rampa de 100 metros. Justo al lado de un pequeño parking infantil y con el susurro de un arroyo que transcurría un poco más abajo.
Como no habíamos hecho suficientes piernas el día anterior, el barrio alto fue nuestro primer objetivo. Empinadas calles nos guiaron hasta un mirador, una era, como por allí se llama, exactamente aquellos lugares donde los agricultores hacían el oficio de separar el grano de la paja ayudados por el viento que siempre corre por allí. Desde esa era se divisa todo el pueblo y la hondonada que forman las altas montañas de su derredor.
Paseamos también por el barrio medio, donde compramos unas viandas para el almuerzo, entre ellas jamón al corte, producto emblemático de la tierra, una botellita de vino y un pan de pueblo. ¿Qué necesitábamos más? Nada. Sólo un lugar donde comerlo: nuestra autocaravana se brindó a ello y, acompañado con el sonido del arroyo y el Sol que entraba por la puerta y ventanas, nos zampamos el jamón, el pan, el vino y algo más que encontramos en nuestra despensa.

Hablamos de ver el partido de fútbol de nuestra selección con la francesa que se celebraría esa misma noche. Como dije antes, todavía nos sentimos verdaderos campistas. Nunca jamás llevamos una televisión y seguimos sin hacerlo, así que la idea era bajar de nuevo hasta el parking cómodo de Pampaneira y disfrutar del partido mientras cenamos en algún restaurante del pueblo.

Tras una corta siestecita acunado por el arroyo, nos despedimos de Trevélez. Volvimos a la GR421 y a paso de tortuga, sorteando un mayor tráfico, incluso de vehículos de tamaño medio-alto, llegamos a Pampaneira.
El viento soplaba de lo lindo. Eran más de la seis de la tarde y nuestro parking, visto desde las alturas tenía bastante coches, pero conseguimos encontrar el mejor sitio, es decir, sin estorbar y lo más llano posible.
Mis chicas decidieron ir de compras. Se habian quedado con ganas de comprar unas jarapas y algún otro producto de la tierra. Mientras mi amigo de cuatro patas y yo nos dedicamos a pasearnos mutuamente por los alrededores del parking.
La noche cayó pronto. Parecía que la lluvia descansaría esa noche, pero el viento era constante.

La hora del partido llegó. Nos dejamos caer por un hostal restaurante que está justo a la entrada de la calle peatonal. Un sitio acogedor con buena cocina y amable personal en donde dimos rienda suelta al ardor futbolero-patriótico que nos caracteriza los días de partido de nuestra "roja". Jugamos, sufrimos, pero ganamos. Las berenjenas a la miel y las croquetas caseras nos supieron mucho mejor.

Junto a otras dos ACs pasamos una noche estrellada sin una sola nube. Todas fueron arrastradas por un incesante viento que no dejó de mover la autocaravana en toda la noche. Este hecho nos sirvió para admirar a un más si cabe nuestro "amor" por esta manera de viajar. La calefacción encendida a medio gas nos proporcionó el hogar apropiado para dormir placenteramente.

El día siguiente sería de viaje de regreso a la casa con cimientos de Mérida. Algo más de cinco centenares de kilómetros y ocho horas de viaje, con sus descansos pertinentes incluidos. Una hora y media de esas ocho fueron para salir de aquel lugar abarrotado de curvas y contracurvas, de bajadas y de subidas y de un tráfico que iba a más. La GR421 y la A348 fueron dejadas atrás, una vez que nos montamos en la A44 dirección Granada, seguida de la A92G, A92 hasta Sevilla y de la A66 que nos dejó en Mérida y en la puerta de casa.

De nuevo, satisfacción total. De nuevo, nuevas tierras han visto nuestros ojos, nuevos olores y sabores. Nuevas gentes. De nuevo, nuestro lema, VIAJAR ES VIVIR.

sábado, 16 de marzo de 2013

Hacia Las Mestas, La Alberca y Mogarraz

"Con cualquier excusa" este podía ser nuestro lema de estas salidas de fines de semana.

La intención primera era salir alrededor de las tres de la tarde. Nos habíamos motivado diciéndonos uno al otro que no hacía falta ni tan siquiera almorzar en casa, que nos iríamos en cuanto saliera del trabajo, iría a buscar la AC y cargar y largarnos, pero como casi siempre los planes no salen exactamente como se planean.

Salir del trabajo fue algo complicado. Llovía a chuzo que se dice por estas tierras. No era un buen plan ponernos en carretera con el clima que se preveía, no sólo para Mérida, sino para el norte de Cáceres y sur de Salamanca, hacia donde teníamos previsto ir, así que el par de horas de carretera planeada, se convirtieron en un almuerzo tranquilo en casa, a resguardo del temporal y en una siestecita placentera que bastante temprano habíamos abierto los ojos esa mañana.

El día siguiente, sábado para más señas, nos vio salir temprano para lo acostumbrado. A las nueve, con el coche cargado de todos los bártulos que solemos llevar, llegamos a la residencia de nuestra AC. Entre la carga de todo el material, más una vuelta tonta por medio San Pedro de Mérida y el repostaje consiguiente, eran cerca de las diez cuando tomamos la A5 para enlazar con la A66 dirección a nuestro destino, de momento, Las Mestas.

El clima había cambiado. Lucía el Sol, aunque las nubes amenazaban con taparlo en cuanto se descuidara.
De nuevo el Tontón se convirtió en protagonista y tras una vuelta por las dehesas alrededor del embalse de Gabriel y Galán nos depositó en unas enrevesadas carreteras hurdanas. Para llegar a esta zona por el sur, lo mejor es tomar la EX204 desde Coria hacia el norte, pasando por Pinofranqueado, Caminomorisco, etc. No os dejéis engañar por el tonto que os lía.

Menos mal que a pesar del tamaño de nuestra AC se lleva bien, es cómoda y manejable, sobre todo cuando vamos "palante". Las Mestas tuvo poco interés para nosotros; primero, porque estuvimos ya un par de veces y, segundo, porque no encontramos lugar para poder, al menos, aparcar unos minutos, así que decidimos seguir camino de La Alberca, la misma ruta que nos llevaría unos kilómetros más allá hasta el monasterio del Santo Desierto de San José de las Batuecas. +40° 27′ 38.74″, -6° 8′ 45.65″ .

Toda la zona ha cambiado. Ya no se puede llegar hasta el mismo monasterio como hicimos una vez. Nos comentó un guarda del Parque que hacia algo más de un año que habían construido un par de aparcamientos alejado, el primero de ellos, un kilómetro del monasterio, así como un bonito paseo de madera elevada sobre el suelo con pequeños puentes que atravesaban el incesante arroyo, convertido en algunos momentos en un verdadero torrente gracias a las lluvias caídas en días anteriores y la que comenzó a caer nada más empezar esa pequeña ruta senderista que nos llevó desde el parking 1 (más amplio para nuestra AC) hasta la misma puerta principal del monasterio. Algo más de un kilómetro bajo el paraguas y sobre unas impolutas y mojadas maderas que, gracias a ellas, nos permitió saborear unos momentos únicos, donde el sonido del arroyo, el olor a lluvia, la visión de las hojas mojadas y el musgo en los árboles y el tintineo de las gotas sobre el paraguas nos pareció ser transportados a un lugar mágico. Vivimos uno de esos momentos inenarrables que la vida te regala de vez en cuando. Para recordar.

No les hace mucha ilusión ver a turistas por esos lares a los monjes del monasterio. Una placa rogaba que no se podía visitar el monasterio, porque no había nada que ver, además estaban de albañiles, así que no pudimos nada más que ver la entrada cerrada y echar un ojo desde la verja al interior. Recuerdo que hace unos años conseguimos incluso escuchar unas palabras de uno de los monjes, además de entrar en el recinto vallado.

Quizás un poco desilusionados, aunque algo nos temíamos, regresamos por nuestro bucólico paseo de madera hasta la autocaravana. Era hora del almuerzo y que mejor lugar para dormir una posterior siesta que aquel, arrullado por el sonido del arroyo cercano.

Las últimas salidas con nuestra AC han sido un poco atípicas por la sencilla razón de que he roto uno de mis esquemas más sagrados: la preparación minuciosa de los viajes. En esta no iba a ser menos. Especulamos en casa donde ir hasta prácticamente el día antes de la salida. Las Mestas fue la ganadora y su monasterio, el lugar más emblemático. No es que tuviéramos idea de pasar el finde enclaustrados, pero mi María llevaba la intención de hablar con los monjes para un pequeño retiro en un fin de semana venidero, pero no tuvimos ocasión ni tan siquiera de verlos de lejos. Lo intentó en semanas pasadas por teléfono e Internet, pero le dieron algo parecido a largas y tras ver el cartel de que no había nada interesante que ver, ni que comprar y que, veladamente, no éramos bienvenidos, se le cayeron los palos del sombrajo encima.

Al verla un tanto decepcionada, le comenté la idea de llegar hasta La Alberca, lugar donde después dormiríamos. En su área de autocaravanas, junto con un par de colegas más.

En el camino hasta allí, naturalmente fuimos acompañados por la lluvia. Subimos y subimos por la SA201 llena de curvas de esas que vas en segunda por culpa de la pendiente, pero que no sabes si ponerle la marcha atrás o la primera para poder subirlas llamadas familiarmente las pesetas, y así durante unos cuantos kilómetros. Gracias que íbamos entretenidos, bueno, iba entretenida, mirando las múltiples cascadas que se deslizaban por la ladera de las montañas. Espectacular paisaje e inolvidables momentos.

La Alberca también es un pueblo del que acumulamos muchos recuerdos. Recuerdos de viajes siempre placenteros, de aquellos viajes con la familia y con amigos, en los que vemos aún aquel pueblecito de montaña con pocas o mejor ninguna comodidad para el turista, con los lugareños haciendo sus labores cotidianas, con el pan recién hecho a la puerta de la panadería, con las calles de piedra y el agua fresca corriendo por sus calles. No es que haya cambiado todo aquello, no, pero ha perdido esa magia que tenía, al menos a nuestros ojos. Se ha convertido en un referente turístico de primer orden. Los bares ya no son tales, ahora son restaurantes, las pequeñas tiendecitas de regalos originales de la zona, son verdaderos emporios del souvenir, quizás made in China, los hoteles han proliferado; en fin, sigue siendo La Alberca, pero ... ya no es aquella La Alberca, al menos para nosotros.

El anochecer era verdaderamente frío, frío. Después de un café calentito y unas perrunillas saborías que no se sabe cuanto llevaban hechas, regresamos a nuestra hospitalaria AC. Habíamos dejado la calefacción puesta, así que nos encontramos nuestro hogar acondicionado para la lectura y la música suave, cosa que hicimos con sumo gusto. Esta es otra de las muchas cosas por las que no gusta viajar en autocaravana, siempre regresamos a nuestros hogar. ¡Qué placer!

La cena fue monacal. Una fruta presidió nuestro plato. Para qué más.

Siguió lloviendo toda la noche naturalmente. El repiqueteo de la lluvia en el techo de nuestra casa con ruedas nos permitió conciliar un plácido sueño hasta las ocho de la mañana del día siguiente.

El día se fue desperezando paulatinamente para nosotros. Esta vez sólo hubo olor a café, las tostadas eran de pan seco, así que no tardamos mucho en ponernos en marcha. Se nos ocurrió que podíamos seguir hasta Mogarraz. No recordábamos nada de este pueblo, por tanto pusimos rumbo Este.
Seguímos por carreteras locales de trazado sinuoso, pero con un piso casi aceptable. Las ballestas de la suspensión no se llevan bien con cierto tipos de asfalto y este casi podía ser uno de ellos, gracias a que los asientos de la Laika tienen suspensión nuestras posaderas no sufren por ciertos trazados.

Llegados a Mogarraz nos temimos que nos pasara como en Las Mestas, pocos por no decir ningún sitio para dejar el yate de carretera. Justo a la salida del pueblo encontramos el aparcamiento de un restaurante, el Mirasierra que, aunque decía en un cartel que sólo era para clientes, nos dijimos que si la visita del pueblo duraba un par de horas, era las once y media, comeríamos en él, así seríamos "legales".
Nos encontramos un pueblo "desconocido", digo ésto, porque ninguno de los dos recordábamos haber estado en él, cosa que a la llegada mi señor suegro de portentosa memoria dotado nos señaló un par de apuntes sobre lo que hicimos tal día de tal año con nuestras niñas en aquel lugar cuando hacíamos la ruta con ellos y ellas.
Sorprendidos, nos deleitábamos con infinidad de retratos pictóricos de gran tamaño que colgaban de las fachadas de la gran mayoría de las casas. Apareció por la puerta de una ellas un señor del lugar, bajábamos la mirada hacia su cara y la subíamos hacia el retrato, era el mismo, nos decíamos, hasta que nos aventuramos a  preguntarle: Efectivamente, soy yo. -nos dijo. Sólo que con cincuenta años menos.
Una tras otras fuimos pateando las calles del pueblo. El suelo enlosado de piedra apenas lo miramos. No quitamos ojos y objetivos de las fachadas y de los retratos. Unos tenían cierto a aire a años cercanos, digamos veinte o treinta, pero otros eran de gentes de tiempos de la guerra civil y posguerra. Nos decíamos que el pueblo tendría verdaderamente pocos habitantes, pero con aquellos retratos presentes cada día, les daría a ellos la sensación de convivir con sus bisabuelos, tatarabuelos o, incluso, generaciones anteriores a los pocos jóvenes que se veían por el lugar, aunque a verdad, el día no estaba para pasear, a no ser que fueras viajeros como nosotros, pocos, sin embargo, también pululaban por aquellas empedradas calles.
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/26/castillayleon/1338054682.html

Dejamos atrás Mogarraz, apenas era la una. Seguimos dirección Miranda del Castañar. Recordábamos haber visitado hace un tres o cuatro años un pueblo apellidado "del Castañar", dudábamos entre este y San Martín del Castañar, así que cuando aparecimos por una calle larga y en pavimentación nos dimos cuenta que Miranda del Castañar la habíamos visitado recientemente, la teníamos muy viva en el recuerdo, por tanto decidimos dar la vuelta, desandar lo andado para volver a la carretera y por la SA220 dirigirnos hacia Béjar.

La hora del almuerzo se acercaba y la idea de comernos una paletilla de cabrito serrano nos hizo detenernos en un restaurante de carretera que, desgraciadamente, ese día y debido al mal tiempo y a los pocos comensales habían decidido no cocinar cabrito. Nos ofrecieron otras estupendas viandas, pero estábamos dispuesto a hacer lo que fuera por zamparnos un cabrito o, al menos, un trozo de él.

De vuelta a la ruta que no solamente nos llevó hasta Béjar, sino que nos dejamos caer por la A66 hasta Baños de Montemayor, donde un poco antes de llegar al pueblo recordábamos un restaurante. Conseguimos el cabrito a medias, porque sólo había una pierna. El cabrito debía estar cojo. Me conformé con un buen chuletón y una birra.

Seguía lloviendo, aunque las nubes no estaban muy enfadadas. Desde allí hasta Mérida, nos cayeron algunos aguaceros copiosos, pero la autovía A66, vieja conocida nuestra, nos dejó en casa tras un fin de semana para recordar.

Es curioso como pequeñas cosas se quedan en las neuronas de nuestro cerebro, unos recuerdos que el tiempo se encarga de que permanezcan o no. Lo que si nos queda claro, es que para viajar no hace falta salirse del mapa, ni hacer excesivo planes, puede uno ir a doscientos kilómetros y ver algo nuevo a pesar de la corta distancia desde casa y de las veces que hayas podido ir allí.

Gracias de nuevo por estas horas, por estos días, por esta compañía.

sábado, 14 de abril de 2012

Sobre el cierre del Area de Autocaravanas de Mérida

En este artículo, iré recopilando toda la correspondencia que estoy manteniendo con el concejal encargado de los transportes públicos y, por tanto, del Parking Hernán Cortés de Mérida, lugar en el que hasta hace poco días estaba ubicada el Area de Autocaravanas de Mérida.

Mi primer escrito al Sr. Serrano
Jueves 12 de abril de 2012

Estimado sr.:

Comprendo que esta no es manera de pedirle una cita con usted, pero no consigo conectar vía telefónica.
El tema de mi escrito es pedirle una entrevista, con el fin de que hablemos sobre el Área de Autocaravanas de Mérida que estaba instalada en el Parking Hernán Cortés de esta ciudad, aledaña a las instalaciones del MAM.
El pasado martes presencié como el que dice que es el encargado del parking echó de manera poco afortunada, por decirlo de forma suave, a un autocaravanista que había sacado su tiquet de entrada al parking y sólo pretendía usar el Area. Según me dijo después de pedirles explicaciones sobre el suceso de que Serrano había ordenado quitar la placa y el uso del desagüe de todo aquel que no pernoctara en el parking.

Después de mucho pelear por ella con la anterior Administración municipal. Después de una concentración en Mérida de más de 100 autocaravanas en las que más de 500 personas disfrutaron de la hospitalidad, de los comercios, bares y restaurantes de nuestra ciudad hace cuatro años, la anterior corporación accedió a instalar una arqueta para evacuar las aguas residuales de las autocaravanas y un grifo para recoger agua potable. El presupuesto fue mínimo y la publicidad que tuvo nuestra ciudad en el mundo de la autocaravana lo atestigua las centenares de autocaravanas que me constan han visitado y visitan nuestra Mérida.

Como dije al principio, me gustaría que me recibiera para poder llevarle un informe de lo que es un Area de Autocaravanas, por si conoce este mundillo nuestro, y ver la posibilidad de devolver a nuestra ciudad un servicio más al turismo que nos vista, en este caso en autocaravanas.

Esperando su respuesta, le saludo cordialmente.

FELIX BLANCO PANTOJA

Contestación del Sr Serrano
Viernes, 13 de abril de 2012

Estimado Félix, desconozco si ha existido algún enfrentamiento entre los trabajadores y algún usuario del Parking Hernan Cortés, siendo así lo considero desafortunado, pero respondiendo a su atento escrito he de comunicarle que lamentablemente este parking no tiene licencia de actividades de Camping ya que no lo es, sino un mero aparcamiento, además de carecer de muchos servicios que aun pudiendo ofrecerlos no se darían de forma reglamentaria ya que no fue construido a tal fin, y tampoco se cobra por ello y en esta ciudad disponemos de 2 campings que si ofrecen todo tipo de servicios para los campistas además de estar dados de alta en estas actividades cumpliendo con la legalidad vigente en cuanto a la normativa actual reguladora para servicios del tipo que usted solicita.
Al haber ordenanza reguladora que prohíbe el estacionamiento de caravanas en el casco urbano, se habilitaron plazas para las autocaravanas en el parking Hernan Cortés para que los turistas pudieran por un muy bajo coste estacionar mientras visitan los monumentos de la ciudad, en cuanto a la construcción de la arqueta no fue para dar servicio de camping sino de evacuación de aguas residuales de lluvia ya que esa zona cuando llovía se producían muchos charcos lo que obligo a mejorar la red de saneamiento, pero aun así no esta preparada para descargar fosas sépticas de caravanas ya que con un par de ellas saturaríamos la red.
Asimismo le agradezco su atento escrito pero siento que se hallan interpretados los fines de ese parking que no camping, en cuanto a las recargas de agua también informarle que no es gratis, tenemos tomas de las mismas para emergencias comunes y lavabo de manos simple es por eso dado los servicios limitados que ofrecemos y para animar e invitar al turista campista a visitar la ciudad los bajos precios para el estacionamiento regulado, las leyes y normativas son las que son y desde mi posición solo es animo de respetarlas la ubicación de el parking Hernán Cortés fue creado para un fin con vistas a la construcción de un gran centro comercial al lado y junto al actual centro de Recepción de turistas dentro del casco monumental.
La utilización y difusión de un servicio público para otro fin distinto al legal es considerado abusivo y conflictivo y los trabajadores lo primero defienden los intereses de la empresa y las normas establecidas

Sin más quiero enviarle un cordial saludo e informarle nuevamente que en la ciudad de Mérida disponemos de 2 de los mejores campings de Extremadura que además de cumplir con la legalidad vigente para citado fin tienen capacidad suficiente para albergar más de 200 caravanas y ofrecen unos precios bastante asequibles.

Saludos.
Daniel Serrano

Mi segundo escrito, contestación al anterior del Sr Serrano
Sábado, 14 de abril de 2012

Estimado Daniel:
Ha sido una sorpresa muy positiva para mí recibir una contestación tan rápida al escrito que le envié ayer. Es bueno que los políticos estén cercanos al pueblo y así conocer más directamente sus preocupaciones.
El fin principal de mi escrito anterior era provocar una entrevista con usted como responsable principal del Parking Hernán Cortés y, creo que representante en la Comisión de Turismo de nuestra ciudad, con el fin de explicarle largo y tendido como se produjo el feliz alumbramiento de la conocida internacionalmente como Área de Autocaravana de Mérida (España). Muchas páginas web así lo atestiguan y en foros de Internet europeos así es conocida.
La verdad que no sé en qué epígrafe o en valor de que se hizo el desagüe y la toma de agua, que es lo único que necesita una autocaravana para poder moverse en lo que nosotros llamamos turismo en libertad, lo que sí sé de buena tinta es que Mérida está encuadrada dentro de nuestro colectivo, tanto a nivel nacional como internacional, como una de las ciudades amigas de las autocaravanas, porque se tuvo a bien en su momento realizar un Área de Autocaravanas. Como le decía cientos de autocaravanas visitan continuamente nuestra ciudad dejando constancia de que el turismo que se mueve en nuestros vehículos viviendas autónomas es muchísimo y con alto poder adquisitivo. Un turismo que no escatima gastos cuando llega a lugares que, además de grandiosos por sus monumentos, son también visitados por la amabilidad de sus gentes y sus servicios. Me habla usted de campings y yo para nada he hablado de ellos en mi escrito. Una autocaravana es un vehículo vivienda totalmente autónomo que no necesita un lugar especial para estar estacionado y habitado, no hablo de caravanas, que, como todo sabemos, es un remolque que va arrastrado por un vehículo tractor.
Me dice que el Parking Hernán Cortés no es un camping. Estoy con usted. Naturalmente que no es un camping. Cualquier autocaravana que usted pueda ver allí debe de estar sobre sus ruedas sin ningún elemento de acampada al exterior. Debe de estar como cualquier otro coche, estacionada y punto, aunque con la particularidad de que en su interior usted puede comer tranquilamente, porque tiene sus sillones y mesas correspondientes, además de frigorífico y cocina; podemos dormir, porque dispone de camas para todos sus pasajeros; usar los servicios higiénicos, porque están preparadas con su inodoro, lavabo y ducha. En definitiva, es una pequeña casa con rueda con tal lujo de detalles que yo, después de ocho años como autocaravanista y toda mi vida de campista, me sorprendo de lo que alguna de ellas pueden llegar a llevar en su interior.
Cuando viajo en autocaravana mi principal preocupación es donde vivir en mi autocaravana, es decir, donde poder dormir tranquilo y donde poder vaciar y llenar los correspondientes depósitos. Viajo por toda España y por el resto de Europa, naturalmente incluida Portugal de donde llegamos hace pocos días. Las Áreas de autocaravanas están de tal manera floreciendo por todos estos países que, naturalmente no es novedad en los países por encima de los Pirineos, aunque sí en España y Portugal. Como le decía recién llegados de un pequeño pueblo del Algarve portugués donde sus habitantes en su mayoría viven de los turistas autocaravanistas europeos que habitan en sus autocaravanas en aquella zona durante todo el otoño, invierno y primavera, principalmente. Por el módico precio de 4 € diarios, los autocaravanistas jubilados europeos tienen todos los servicios que necesitan para pasar meses junto a la playa, comiendo en restaurantes, comprando en supermercados, dándole vida a una zona que de otra manera estaría prácticamente muerta, pues se dedican a la pesca de bajura y puede usted entender cómo está el asunto con ese tema. Por todo ello, son muy bien recibidos y están orgullosos de que cientos de autocaravanas vivan en sus costas prácticamente todo el año.
No es nada más que un ejemplo lo que le acabo de contar. Sí le puedo decir que en unos doscientos kilómetros a la redonda de nuestra Mérida existen varias áreas de autocaravanas, algunas en pequeños pueblos, por ejemplo Logrosán o en Lagartera; en capitales extremeñas, por ejemplo Cáceres, con varios años de antigüedad y muy valorada en nuestro mundillo. Por el Sur, Zafra también dispone de Área para autocaravanas; por el Este, Don Benito. Se están proyectando en Plasencia, Badajoz, etc., por no hablarle de otras muchas ciudades y pueblos de nuestro país.
No pretendía hablar de campings, porque estos no tienen nada que ver con una autocaravana, aunque la palabra que define a nuestros vehículos vivienda se parezca por su similitud a caravana. Nosotros no acampamos, sino estacionamos, como cualquier otro vehículo. Nosotros sólo acampamos cuando vamos a un camping. Es entonces cuando desplegamos todos los elementos de acampada: toldos, sillas y mesas, barbacoas, bicicletas y cualquier otro utensilio permitido en una zona de acampada o camping. Cuando estacionamos en un área ninguno de estos elementos está generalmente permitido, a no ser que la propia reglamentación del área así lo permita. En la última que hemos estado, sí lo permitía.
Una última aclaración de su escrito.
Que nosotros sepamos en Mérida solamente existe un solo camping, el Camping Mérida, que desgraciadamente no es muy querido por campistas y autocaravanistas. No voy a entrar en el por qué, ya que no es el tema de este escrito. Otro fue el antiguo Camping Proserpina que dejó de funcionar hace ya algunos años. Sé que se tenía previsto hacer un gran camping en aquella zona, pero creo que no hay nada al respecto.
En fin, no quiero cansarle más. Sólo pretendo demostrarle que una simple arqueta y un grifo, además de un sitio tranquilo como el parking Hernán Cortés es lo único que necesitamos. Mérida de por sí ya es un lugar agradable en plena calle, por tanto sólo nos falta el desagüe y el grifo y, que yo sepa, y soy usuario del parking como abonado desde antes de que estuviera en el lugar que está ahora, NUNCA ha habido problemas con la zona de servicio de las autocaravanas, puesto que al ser copromotor de ella junto con otra amiga y autocaravanista de Mérida me he preocupado de que todo estuviera en orden, porque ya sabe usted que hay que gente para todo como dice el dicho.

Saludos cordiales.
FELIX BLANCO PANTOJA



lunes, 29 de septiembre de 2008

¡Autocaravanistas!

Hace poco más de tres años, ser autocaravanista, una autocaravana, para nosotros era un sueño que tenía pocos visos de hacerse realidad. Teníamos cierta información, porque desde hace muchos lustros hemos practicado el campismo con cierta asiduidad; al fin y al cabo, era nuestro medio de salir de vacaciones. Pasamos por la tienda canadiense, por el remolque tienda y, de pronto, un día el destino nos puso delante una autocaravana. ¡Madre mía, qué cacharro tan grande! fue mi primera impresión al ver un vehículo bastante más grande a lo que estábamos acostumbrados a conducir.

Del mundo del autocaravanismo sabíamos poco. De sus penas y alegrías menos. Hoy, viajar en AC es uno de los placeres que tiene nuestra vida. Hemos visitado lugares que antes no sospechábamos que íbamos a pisar.
Pero, ¿qué es una autocaravana?. Según el Reglamento de los vehículos (ver Reglamento de la ITV) es un vehículo-vivienda homologado con el nº de referencia 3248 adaptado para vivir en su interior con cocina, frigorífico, ducha, lavabo, inodoros, camas, mesa, asientos, calefacción, aire acondicionado, etc. Todo totalmente independiente del exterior, pues no en vano tiene depósitos de aguas grises (lavabo, ducha, fregadero), depósitos de aguas negras (inodoro), depósitos de aguas blancas (agua potable), batería exclusiva para el habitáculo y un largo ecetera que hace que una familia pueda vivir en su interior de día o de noche, pues naturalmente cada uno las personaliza a su gusto tal cual casa es.

Cuando le comentas a alguien que viajas en autocaravana, la mayoría te comenta eso de que así se puede viajar, de que dormirás en cualquier sitio. Pues sí. Efectivamente, así se puede viajar, se duerme en lugares insospechados, paradisíacos unas veces, un poco cutres en otra; eso sí, siempre dentro de tu propia casa.
Escoger el sitio donde estacionar suele ser un poco más complicado que con un coche normal. Debemos tener en cuenta que las dimensiones de una AC son superiores a las de un coche normal, aunque las hay de muchos tamaños, pero todas tienen el handicap de la altura (muy importante), de la anchura y de la longitud; eso sin contar con que normalmente donde estacionas quizás termines durmiendo, así que la seguridad también cuenta; escoger un sitio agradable en todos los sentidos es muy importante. Por lo demás las reglas de estacionamiento son las mismas que para otro vehículo.
El problema viene cuando algunos ayuntamientos (guardia civil, policías locales), incumpliendo la normativa vigente, pues no existe ninguna Norma ni señal oficial que así lo especifique, multan la permanencia de los usuarios de las autocaravanas en su interior, o sea que no te permiten dormir, por ejemplo. Las explicaciones son tan peregrinas como que se está a nosecuantos metros de la orilla del mar, se está en un parque natural, en este parking del centro no se puede pernoctar, a pesar de que hay coches que pasan la noche allí, etc.. Todo ello utilizando el verbo "acampar": Aquí esta prohibido acampar, te dicen y se quedan tan panchos, para eso están los campings. ¿Para que quiero yo, usuario de autocaravana, un camping, si me vehículo está homologado para vivir dentro? ¿Qué corro ciertos riesgos a dormir en el centro de una ciudad, junto a una playa solitaria, en medio de la montaña? Naturalmente, eso lo asumimos, pero somos nosotros, los usuarios, quienes lo decidimos, pues habitamos un vehículo totalmente preparado para ello.
Desde que vivimos el autocaravanismo, hemos tenido la suerte de visitar otros países: Francia, Bélgica, Holanda, Alemania y Portugal. Por estos países el uso de las ACs es abrumador. Hay autocaravanas en cualquier sitio turístico que quieras visitar.
En Francia, el país donde las ACs son legión, hay lugares especiales para su estacionamiento (Aires de camping-cars, les llaman) donde todos los servicios que una estancia máxima de 48 horas necesita lo tienen, rejillas especiales para el vaciado de los depósitos, toma de agua, electricidad. A veces, gratis; otras veces abonando una cantidad que nunca supera los 10 € por noche; eso sí, la autocaravana ocupará un lugar de aparcamiento, sólo lo que ocupe el superficie física del vehículo; por tanto, está prohibido sacar el toldo, sillas, mesas, etc.. Estos lugares, normalmente, están cerca del centro de las ciudades o en lugares con fácil acceso al transporte público. ¿Qué evitamos con estas Areas? Primero que vehículos grandes circulen por el centro de nuestras ciudades y pueblos; segundo, que aparquen legalmente en ciertas zonas sensibles; tercero, facilitan el visitar la ciudad a personas que viajan mucho, por tanto que gastan su dinero en restaurantes, bares, tiendas de todo tipo, museos, cines, etc. etc.; cuarto, debido a la necesidad básica de tomar y verter agua, estas Areas de Autocaravanas tienen sus desagûes y sus grifos. http://www.sjboscoop.com/blor/pernocta.htm

Es esencial que este tipo de turismo sea reconocido como tal por las autoridades admisnitrativas de nuestras ciudades.
En nuestro propio país, se está reconociendo la necesidad de crear Areas de ACs y poco a poco se van construyendo. Cáceres, Lagartera y Zafra son las únicas de Extremadura ¿para cuándo la de Mérida, ciudad Patrimonoio de la Humanidad, ciudad de Excelencia Turística? Tenemos una oportunidad excelente en el Parking Hernán Cortés que se está construyendo en la actualidad. CON UN GRIFO Y UNA REJILLA PARA DESAGUAR NOS CONFORMAMOS. No nos importa pagar por estacionar, seguro.

Enlaces de interés:
http://www.lapaca.org/
http://www.viajarenautocaravana.com/
http://eurocampingcar.com/index2.php3?lg=es&cat_id=0
http://www.campingcar-infos.com/index1.htm
http://www.campingcarportugal.com/index2.htm