viernes, 20 de febrero de 2015

Los BLOR nunca nos hemos llevado bien con esto de los Carnavales. No hemos sido aficionados a engalanarnos con vestimenta y personalidad distinta a la que cada día utilizamos o, quizás será porque somos un poco sosos, como nos dijo una buena amiga una vez, no nos gustan esta fiestas tan nombradas en algunos lugares, como en nuestra ciudad hermana de Badajoz. El caso que los Carnavales del 2015 los pasamos alejados de nuestro lugar de residencia, como casi siempre que nuestros quehaceres diarios nos lo permiten. Hacía ya algo más de dos meses que nuestra AC no salía del parking y, ya tocaba.

Donde de ir es nuestra discusión cada vez que últimamente decidimos escaparnos.
El sur de Portugal fue una opción. Nos gusta mucho nuestro país vecino y descansar en la playa de Manta Rota parecía una buena opción: degustar la comida portuguesa, pasear por la playa y ofrecernos unos días de paz. Pero sería repetir nuestro penúltimo viaje.

Ruta me Mérida hacia y desde Oporto

Donde hay capitán, no manda marinero.
A pesar de que ya habíamos estado en una ocasión hace unos años, la ciudad de Oporto había sido un posible destino muchas veces ya, pero nunca había cuajado.

Apenas unas horas antes de la partida, quedó sellada la ruta y el destino: viajaríamos hacia Oporto siguiendo la autopista de peaje E90 dirección Lisboa hasta Vendas Novas (19,30 €). Nuestra intención era tomar la N144 una vez pasado Montemor o Novo hacia Coruche, pero como siempre el Destino manda. Enlazamos con la A13 hacia Santarem para seguir por la A1 hacia Coimbra, Aveiro y Porto.
Mucho tráfico, aunque fluido hasta llegar a las inmediaciones de Oporto donde el tráfico y el clima empeoraron.

Teníamos dos posibles destinos señalados. Uno en un Area Camperpark que había estado investigando por Internet justo en la margen derecha del río Duero y enfrente de la ciudad de Oporto. Un parking con muchas pretensiones que visto lo visto no sirve para visitar la ciudad, porque está alejado del centro y es bastante solitario como para dejar la AC abandonada durante un montón de horas. Al menos a nosotros no nos pareció conveniente, tanto que cuando conseguimos llegar, no había ni una sola autocaravana y eran casi las siete de la tarde, hora perfecta para llegar en el mes de febrero a cualquier área verdaderamente reconocida como tal y las ACs esten llegando para pasar la noche.

Decidimos acercarnos hasta el Parque biológico de Gaia.
Es verdad que está a 10 km de Oporto, pero el lugar es muy tranquilo y perfectamente acondicionado para nuestras autocaravanas con todos los servicios necesarios y vigilado las 24 horas del día (12 € cada día, la AC y dos adultos con electricidad incluido, así como los servicios de avituallamiento de las ACs, llenado y vaciado). Tiene unos nueve o diez puestos para ACs,aunque dos o tres de ellos son lo suficientemente grandes como para que quepan dos autocaravanas de tamaño medio en linea. El autobús urbano (2,10€ por persona y viaje) en la misma puerta o tele taxi (10€ el viaje).

De la ciudad de Oporto poco voy a decir. Es solo cuestión de patearla como hicimos nosotros durante dos días completos. Merece la pena hacer mas de 500 km para disfrutar de ella.

Solo una cosa mas, las francesquinhas, que tanto nos recomendaron, no nos ha parecido un plato tan exquisito como para merecer una recomendación, sobre todo si la broma vale 15 euros, al menos la que nos tomamos nosotros con jamón y bacalao.

Buen puente de los Carnavales 2015.
Nos alegramos mucho de haber hecho este viaje, montado dos horas antes de irnos, costumbre que estamos tomando últimamente.



miércoles, 12 de marzo de 2014

Fin de en Altura (Portugal)

Huele a primavera. 

Los días de lluvia, viento y tempestades varias están remitiendo. 
La playa llama. Los paseos por la fina arena, el contacto de los pies con el agua todavía fría, el viento en la cara, el olor a mar.
Escudo de Altura (Castro Marim)
Escudo de Altura
Ganas de vivir en la AC: esos desayunos con café recién hecho y tostadas calentitas, sin preocuparse por la hora ni por el futuro cercano. 
Eso es lo que revivimos este pasado fin de en Altura (Portugal) (N 37º 10'36" W 7º30'00"). Eso en el fondo es lo que añoramos cuando nos debatimos en el quehacer diario. De momento, no importan los kilómetros ni el puñado de euros extras que nos gastamos. SOLO QUEREMOS VIVIR y para eso VIAJAMOS.

El lugar, ciertamente, es ya conocido por nosotros, pero, así y todo, siempre encontramos algo nuevo y eso nos lleva a seguir visitando esta parte del Algarve portugués.


Puente Internacional del Guadiana, Ayamonte
Puente internacional sobre el río Guadiana
Está relativamente cerca de Mérida En poco más de tres horas, la A66 hasta Sevilla y después la A49 nos deja en la frontera portuguesa, en el espectacular puente que cruza el Guadiana y en mano de los hermanos portugueses. Gracias a Dios, a pesar de que se recorren unos kilómetros por la autopista de peaje portuguesa A22, como nos salimos en Altura, no se paga ningún tipo de peaje.


Bacalao a la Chamine
Esta zona que está bordeada por una larguísima playa (Vilarreal de Santo Antonio, Monte Gordo, Altura, Mantarrota, etc) es el paraíso del autocaravanismo europeo. 
Decenas y decenas de autocaravanas descansan y se mueven junto a las soleadas playas de los pueblos mencionados. El buen tiempo y las buenas gentes que habitan esta región influyen sobremanera para que extranjeros de toda Europa cohabitemos en improvisadas campas o en áreas propias de autocaravanas, como la de Castro Marim (N 37º13'14" O7º26'42")  o la de Manta Rota (Longitud : -7.52027107      Latitud : 37.16543757) en la misma playa, solazándose del buen clima, de la buena comida y del dulce acogimiento de los algarveños.


Vista interior del Área AC de Manta Rota
Debo destacar precisamente el área de autocaravanas de Manta Rota. Es un área tipo Guadiana, es decir, en una cierta época del año aparece y en otras desaparece. La conocemos por haberla utilizado en un viaje anterior (léase Felices días en Manta Rota (Portugal), aunque había desaparecido cuando el pasado septiembre intentamos utilizarla de nuevo. Según nos contó la amable recepcionista el área de autocaravanas propiamente dicha se abre el 15 de septiembre y se cierra el 31 de mayo. Sabemos que el resto del tiempo queda convertida en parking de coches y prohibida para autocaravanas. 
El precio es ajustado para lo que ofrece: 4,50 € y 2,50 € la electricidad de 6 amperios al día. Naturalmente es un área completa de autocaravanas con su zona de servicio incluida.
Está situada justo al oeste del pueblo al borde del mar y suele estar llena. Nos recomendaron que llamáramos al 00351 916 538 099 y preguntar la ocupación. 
Muy cerca de allí hay un parking que nosotros utilizamos un par de días en septiembre del 2013 por si hay que esperar algún hueco.




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domingo, 26 de enero de 2014

El día de los Caprichos

Con la excusa de pasar un buen rato de charla y mantel-¡cómo si no fueran siempre los protagonistas de nuestras reuniones- decidimos que nuestro amigo Antonio, cumpleañero en los momentos que corrieron el pasado 24 de enero, sexagenario con alma de niño travieso, celebraría su cumple, sesenta más uno, con su esposa, doña Paqui, con su prima política favorita y prima carnal de doña Paqui, doña María Luisa, a su vez esposa de un servidor de ustedes y con los no menos reconocidos doña Maite, mandamás de las buenas donde las haya y guía lugareña de lo que más abajo acontecerá, y don Adolfo, empresario de pro y amante de la buena y abundante comida.

Juntos seguimos al pie de la letra el protocolo marcado para un día de buenas viandas, aunque, al fin y a la postres, se convirtió en un hito más en el que cumplir con el título de nuestro vuestro blog, "Viajar es vivir".

Carretera y manta que la mesa y el mantel nos esperaban en los Los Santos de Maimona, lugar de nacimiento y niñez vital de nuestra amiga y fotógrafa cuasiprofesional Maite Cruz.

Solomillo a la arcilla
Tras una vuelta de reconocimiento por el pueblo badajocense que, confieso no conocía, llegamos al Restaurante Las Barandas, amigos de nuestra amiga paisana y lugar en el que nos recibieron como si nos conocieran de toda la vida; no en vano, la amistad que la niñez impregna en el ser humano se manifiesta nítidamente en las relaciones humanas y se transmite a todo lo que le rodea. Así, Manuel Gil, el chef, insigne cocinero, humilde y sencillo como la gente de la tierra que nos acoje, nos sirvió varios manjares a cual mejor. Para qué destacar si todas las viandas que hubo en aquella tabla redonda eran dignas del mejor cocinero, pero ahí va en forma de foto la recomendación de Maite y del propio Manuel, solomillo a la arcilla.

El día no había hecho nada más que empezar.
La primera parte del viaje se terminó pasada las cinco de la tarde. El frío arreciaba y la tarde empezaba a decaer. Una nueva vuelta por las calles del pueblo nos llevó hasta una zona periférica.

Verdaderamente sorprendido me quedé cuando, entre variopintas construcciones de casas de campo, surgió como en un sueño El Capricho de Cotrina.
- ¡Gaudí! exclamé más que sorprendido. Pero ¿Qué hace una obra de Gaudí en Los Santos?
Con la boca más abierta que en la comida anterior, me bajé del coche del cumpleañero. Fantástico, sorprendido y sin dejar de admirar lo que veían mis ojos, nos presentaron al artífice de aquella obra de arte, D. Francisco González Gragera, autodidacta como él mismo se definió.

En una parcela de su propiedad decidió hace 20 años llevar a la realidad sus sueños. Sueños que primero plasma en un papel y luego con técnicas que él mismo desarrolla construye lo que su lápiz deja en sus bocetos.

El propio D. Francisco nos sirvió de cicerone, explicándonos paso a paso este rincón o aquella forma.
Reconocido por foráneos como una verdadera obra de arte arquitectónico lo que allí se puede admirar y vivir es digno de ser no sólo visitado, sino también reconocido, cosa que los allí presentes no dejábamos de hacer.

Vista desde el interior de la ducha
Sin ningún tipo de ayuda económica, sólo con sus ahorros, D. Francisco plasma una obra gaudiana en el más amplio sentido de la expresión.
Saboreando cada rincón de aquella arquitectura natural de un autodidacta soñador que plasma en la realidad de su pequeña parcela una obra grandiosa al más puro estilo gaudiano. Y no lo digo yo, sino don Rafael Romero Pineda, doctor cum laude en Bellas Artes de la Universidad de Barcelona que en un panegírico que se puede leer junto a El Capricho de Cotrina define a D. Francisco como "un excepcional artista autodidacta que ha conceptualizado, diseñado y construido con sus propias manos esta magnífica fantasía arquitectónica". En otro párrafo, lo define "como Artista Universal aglutinador de todas las cualidades que debiera tener un creador, incluyendo la más valiosa: la sencillez y la humildad".

Esto último lo podemos firmar, pues la hora larga que pasamos recorriendo su obra, D. Francisco, con pocas palabras, no explicó el por qué había hecho tal o cual cosa, o como hizo tal o cual escultura arquitectónica, todo previo boceto en una simple hoja de libreta. Si tenemos que detallar un ejemplo, nos explicó que como su idea principal es habitar alguna vez aquel "capricho", decidió que para soportar mejor las altas temperaturas estivales de Los Santos de Maimona, sobre el techo del salón habría un estanque que refrescaría el lugar. Así lo diseñó y así lo construyó. Sobre la terraza y junto a una impresionante cenador, admiramos su estanque.
D. Francisco, humilde, que se enorgullece que le llamen el Gaudí extremeño, pero que prefiere que le llamen simplemente Francisco, no presume de que expertos norteamericanos desean impulsar económicamente su obra para llegar a su término cuanto antes.

Las fotografías que presento en estos párrafos, no hacen en absoluto justicia a la obra de D. Francisco; primero, porque están hechas con un teléfono y, segundo, porque la tarde estaba cayendo a pasos agigantados sobre el lugar, así que en este caso las imágenes no valen más que cien palabras.

Otra cosa son las fotos de nuestra amiga, paisana del autor y fotógrafa Maite Cruz, tituladas El Capricho de Cotrina,

Si el primer capricho gastronómico había estado de rechupete, el segundo había arrasado con las mejores perspectivas y, como no hay dos sin tres, nos quedaba un tercero.

Cien pesetas de la última república
Las luces de la noche se nos echaron encima. La soleada. aunque fría tarde, dejó paso a una fría y ventosa noche. En el centro del pueblo, en una casa de tantas, hallamos otro nuevo tesoro: un museo picto-etnográfico que con el esfuerzo de los años, la dedicación diaria, la familia y otras muchas gentes de Los Santos D. José Guerrero, tío de Maite, lleva varios lustros recopilando y recuperando objetos antiguos que la Sociedad actual considera viejos cacharros. Para admiración de todos los que quieran disfrutarlo, D. José Guerrero mima cada una de aquellos pedazos de nuestra Historia, desde legajos de siglos anteriores hasta objetos de uso diario de hace algunos decenios, bastantes, y si no, vean las fotografías que Maite hizo del Museo de D. José Guerrero.

Objetos de ayer
Este tercer Capricho es obra de otro lugareño que con la ayuda de su afán por la vida pasada, por lo antiguo, por lo tradicional y por las obras de arte tiene en su casa cuadros de insignes pintores como Tinoco o Morato, además de un verdadero museo etnográfico con multitud de piezas, esperando que los señores políticos tengan un hueco en alguno de sus locales para poder verdaderamente exponerlo al público.

José nos fue explicando la historia de cada uno de los cuadros que expone por los pasillos y salas de su casa. Nos relató como consiguió este o aquel objeto con historia familiar o entregado por alguien del pueblo para su museo. Nos pasamos un buen rato recordando que algunos de aquellos objetos pasaron por nuestra niñez y se escondieron en lo más recóndito de nuestros recuerdos hasta que por obra y gracia del museo de D. José Guerrero volvieron a nuestra memoria.

¡Cuántas de estas colecciones se pierden en el olvido por falta de perspectiva turística! ¿Por qué consideramos a lo antiguo como viejo, si es parte de nuestra existencia vital? ¿Por qué esa ceguera gubernamental a todos los niveles?

Ocho horas después, regresamos a casa.











lunes, 23 de diciembre de 2013