El clima en Mérida (España)

miércoles 22 de julio de 2009

Turismo culinario versus chiringuitos en plena época veraniega

Aguas cristalinas, playas muy cuidadas, acantilados impresionantes, pero chiringuitos con comida de diseño. Mezcla variopinta para viajeros autocaravanistas que desean vivir su pasión intentando hacer algo de turismo gastronómico, pero que es casi imposible llevarla a cabo cuando en un chiringuito, porque así se autodenominan, te despachan una cuenta para dos personas, habiendo desgustado hasta las migajas de un plato de pescado recién obtenido, dicen,
Es complqunos quedamos a cuadros cuando te traen una cuenta que pesa más que el pescaito desgustado hasta las espinas.
Diez mil pelas por una ensalada de la casa con bacalao tan desmigao que debía estar camuflado entre la lechuga y la salsa. Tres salmonetes, con suerte para mí, eran los últimos que quedaban. Agradecido. y dos cañas y una botella de agua.
La verdad es que no hubo engaño, porque el menú se nos presentó como en los mejores de cinco tenedores con sus precios exactos. La calidad se le presupone, el precio está claro, pero la cantidad a comer no hay manera de medirla sin haber visto el plato que, o te ponen a la media hora de haberlo pedido, o te lo ponen con la rapidez del rayo, cosa que no sé que será peor.
Es complicado esto del turismo culinario.

jueves 16 de abril de 2009

Y parece que volvimos


Tras ocho días y medio de salida, volvimos.

Una ruta de siete días por Marruecos nos ha permitido ver un país, una manera de ver la vida, diferente a la nuestra. Quizás áquí podamos decir ese dicho de que a la fuerza ahorcan, pero el asunto es que es un tipo de sociedad que poco tiene que ver con la española; aunque, eso sí, no por ser diferente no es mejor ni peor. Comprendo ahora, lo complicado que debe ser para un marroquí adaptarse a nuestra filosofía de vida, a nuestras costumbres y a nuestro día a día, porque es ciertamente complicado vivir ese día a día para nosotros allí y eso que prácticamente hemos estado como simples turistas, ni tan siquiera como viajeros, viviendo dentro de nuestro pequeño mundo de cristal, la AC, aunque hayamos hecho pequeñas salidas a ese mundo real un tanto edulcorado por los euros que llevábamos.

¿Volvería otra vez? Sí, en las circunstancias que hemos ido. No, si tuviera que vivir allí durante algún tiempo como un peatón más.

De cualquier manera, Marruecos es un país de contrastes continuos, mas si te mueves por él como lo hemos hecho durante poco más de una semana. Fez tiene poco o nada que ver con Merzouga, así como Merzouga o Fez son el anverso de una moneda que tiene en su reverso a Assilah. Las sociedad de una gran ciudad es distinta a la de un pequeño pueblo del desierto. La verdad es que ese tipo de contrastes también se pueden encontrar en nuestro propio país, eso sí, no de forma tan exagerada a como lo hemos comprobado en Marruecos.

lunes 30 de marzo de 2009

Y parece que nos vamos

No tenemos días libres. Pues pidamos días sin empleo y sin sueldo. Pues lo he pedido, pero dicen que como cree necesidades de servicio, me vaya olvidando. Pues vaya un convenio de los trabajadores públicos de la Junta. Pues ¡me los han dadooooo! Pues NOS BAJAMOS AL MORO.
A seís días del Día D, creo que está todo preparado. AC lista, comida lista, de agua embotellada, un montón de garrafas; compañeros de viaje, los Matt (Fernando y Jenny) ilusionados; la familia de tres (Lucia, Mª Luisa y yo mismo) con tanta expectación que no dormimos a pierna suelta.
Los planes están trazados, aunque me temo que como siempre, todo saldrá como Dios les dé a entender a las circunstancias que se nos vayan presentando. Queremos conocer mucho en sólo nueve días, pero como decimos siempre, eso es que proyectamos, la realidad sólo hay que vivirla.
Queremos llegar a Merzouga, porque por aquí hay mucha ilusión con montar en camello por el desierto y pasar una noche en medio de él en una jaima. Queremos también empaparnos de una manera de ver la vida radicalmente distinta a la nuestra. Queremos palpar una realidad de la que hay mucho escrito, pero que nosotros no hemos vivido nunca.
Todos los relatos que hemos podido leer, llegan a la misma conclusión: Marruecos y el pueblo marroquí es diferente al esterotipo que tenemos de ellos en la acomodada Sociedad occidental. Esto es una de las cosas que queremos comprobar con nuestros propios sentidos, pues ese es uno de los nexos que hemos encontrado en los diferentes relatos que hemos leído..
Deseamos apreciar esa diferencia que esperamos asimilar hasta el punto de querer volver en otras ocasiones.
De momento, esta vez planeamos hacer la ruta del gran sur. Trazar una línea casi recta como caminos en el desierto inmenso desde Ceuta hasta Merzouga, pasando por Chefchouen, Fez, Azrou, Midelt, Errachidia, Erfoud y Rissani.
Particularmente, creo que no vamos a tener mucho más tiempo para echar a correr hacia el norte para poder estar en Ceuta el sábado por la tarde, para el domingo terminar en casa. Nosotros en Mérida y nuestros amigos en Plasencia. Mi amigo Fernando OPTIMISTA MATT dice "Hay de sobra, buenooooo ..."
Vale, me lo creo, pero ...

Sólo quedan seis días, siempre y cuando no bajemos el viernes como se está oyendo por aquí ya. Espero escribir algo antes de la partida, si no, será ya con la arena en la boca.

Polvo del desierto, aroma de especias, vida de nómada, allá vamos.